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Es un precioso pazo de piedra,
prototipo de los pazos gallegos, cuya construcción se realizó en
el siglo XV como residencia episcopal del Monasterio de Celanova.
Perteneció a la familia Suárez Tanxil, de ascendencia
portuguesa, que lo transformó en Casa Señorial. Desde entonces
varias etapas arquitectónicas bien diferenciadas se observan
entre sus muros que, con Angeles y Guillermo, sus actuales
propietarios, se han convertido en remanso de paz y descanso del
viajero. |

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En la restauración de la casa se han
utilizado materiales nobles como el nogal, el castaño, el mármol
o las porcelanas que han ayudado a conservar ese rancio abolengo
de las casas nobles, y que se preserva sobre todo en sus salones
poblados de estanterías con gran variedad de libros familiares.
Las habitaciones, amplias y todas diferentes, han sido decoradas
con excelente gusto y en ellas se ha empleado un mobiliario basado
en antigüedades e intensos colores, y aseos en los que la piedra
y la madera conviven en perfecta armonía.
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| Por
los aledaños.
Dentro
de la llamativa zona en la que se enclava el hotel, las
posibilidades de ocio son infinitas y se pueden hacer la ruta de
los monasterios, la del románico, la zona vinícola del Ribeiro y
viajes en catamarán por el cañón del Sil; sin olvidarse de
visitar las bellas poblaciones de Allariz, en la que hay que
visitar el Convento de Santa Clara, y Ribadavia, con su
interesante barrio judío, una de las ocho juderías más
importantes de España. Si su afición es el vino, Viña Mein
ofrece la posibilidad de visita y degustación. |
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